Hola Carlos. Hola a todos y a todas.
En primer lugar, quiero decir que me alegra muchísimo comenzar este nuevo proyecto contigo, Carlos.
En segundo lugar, quiero recordarte que ha habido más de uno (y de dos) proyectos en común que han naufragado. Pero no un naufragio sin pena ni gloria, no, un naufragio que ríete tú del Titanic. ¿Recuerdas aquel enésimo maravilloso magacín radiofónico que hicimos por internet, llamado Lunes? ¿No te acuerdas? Normal, yo tampoco: nunca lo llevamos a cabo.
Coñas a parte, para mí ha sido un placer durante años y lo sigue siendo, saber que puedo contar con alguien para poner en marcha ideas, en este mundo de la comunicación. Y no nos conocemos desde hace un par o tres de días, no: ya hace más de cinco años que internet nos viene haciendo un favor a nosotros (y uno flaco a la gente que nos ha leído y escuchado, pero ahí están).
Zarpamos (otra vez) del puerto de las cosas que tenemos en la cabeza. Yo no quiero arribar al destino, porque ya dicen que es mejor viajar lleno de esperanza que llegar. Eso sí, tampoco quiero hundirme. Y, no te ofendas, tampoco quiero que seamos el Leonardo DiCaprio y la Kate Winslet de la blogosfera, que te aprecio, pero no tanto.
A mandar, Carlos, al teclado, al micrófono o al gatillo de la cámara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario