domingo, 20 de junio de 2010

Capítulo 2,5: Explicaciones

Qué tal, Carlos.

De todas las personas que escribimos en este blog, que somos tú y yo, efectivamente eres el único que en una matrícula GJN lee Gijón. Ahora te pareces un poco más a Iker Jiménez: ves cosas donde no las hay. Por cierto, que ya hace 10 años que llegaron las tres letras a las matrículas españolas. Una década, ya, sin poder identificar la procedencia de los coches nuevos. No me dirás, Carlos, que esto no ha contribuido al respeto entre los conductores de este país. Cada vez se oye menos eso de: "¡Mira a ese loco, casi me da! ¡De Murcia tenía que ser, el cabronazo!".

(Un abrazo para todos los murcianos. Algún lugar tenía que poner).

Y sí, también me ocurre, no muy frecuentemente, lo de responder automáticamente que sí a alguien que me hace una pregunta que no he escuchado. De hecho, en el momento en el que me doy cuenta de que esa persona me estaba preguntando algo que requería por mi parte algo más que un "sí", alivio la tensa situación con un ataque de tos fingido. Empiezo a toser como aquel que se ha atragantado con un hueso (por la magnitud de la tos, por lo menos, con una costilla de Tyrannosaurus), y mientras tanto voy pensando en una excusa. En cualquier caso, acabo quedando como el mamón que decías.

Por cierto, acaba de terminar el partido España-Honduras. Han ganado los que sudaban la roja (no hablo de obligar a hacer flexiones a una comunista, sino de la camiseta de los de Vicente del Bosque). Sabes que no soy un aficionado al futbol, pero no me hace falta: llevo diez minutos oyendo miles de "¡a por ellos, oe, a por ellos, oe!" y de "¡yo soy español, español, español!", que vienen desde la calle; alaridos provenientes de las cuerdas vocales alcoholizadas de los más futboleros de mi barrio.

Mira, ahora decenas de personas cantan al unísono por Manolo Escobar: "¡Que viva España!". Como venga la SGAE se forra.

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